| Tanis y bebé en el espejo de un museo. |
Me da risa. Antes, cuando era más feminazi, me ponía roja del coraje cuando me hacían un piropo en la calle, ahora me sorprende cómo llama la atención una mujer embarazada.
La gente me cedé el paso, hay una caja especial para embarazadas en un centro comercial muy famoso que voy a ir a usar pronto nomás por el gusto, mi mamá y mi papá se preocupan de sobra por mi y hasta me regalan batitas hermosas, claro, todos en el fondo responden al enorme esfuerzo que saben es llevar un ser pequeñito en la panza.
Muchas veces escuche mujeres traumadas por la deformidad de sus cuerpos al paso de los meses, incluso hasta después de parir, por aquello de que no todo vuelve a la normalidad. Me sorprende que a mi no me preocupe en absoluto.
No sé por qué me sorprende, no soy de las que ame el gimnasio más que los pasteles de chocolate o que prefiera la secadora que dormir cinco minutos más, pero me veo en el espejo y sorprendida veo cómo voy engordando más y más y lo único que puedo hacer es sorprenderme de cuánta felicidad siento.
Estoy a punto de cumplir cinco meses, por supuesto la mayoría de ropa ya no me queda, me he comprado unos pantalones especiales y uso unas blusitas muy ligeras, aprovechando el calor la ciudad. Aunque la verdad es que prefiero las playeras o suéteres que dejan muy a la vista la panza redondita que me nace desde el pecho, me hacen sentir muy femenina, muy feliz, y cómo no, qué otra cosa que no sea una panza de embarazo puede indicar más feminidad.
De alguna manera me había negado a sentirme así, procuré siempre acercarme a mi lado masculino como una manera muy válida de protegerme, de hacer valer mi trabajo y mis deseos en un país, acéptemoslo, que prefiere a los hombres.
Luego con el deseo de convertirme en mamá ese otro lado que había escondido, el femenino, el de la creación se manifesto de forma contundente. Claro, no me pintaré las uñas de rosa fosforecente, ni me haré peinado de salón todos los días, porque no se trata de eso.
Es algo más, una sensación muy intíma de paz, de aceptación de lo que soy, de mi sensualidad y sexualidad, de mis posibilidades como mujer, de mi ternura y belleza. Tal vez algunas se encuentran en el espejo, otras en el matrimonio, quién sabe, yo me estoy encontrando en la maternidad y me encuentro muy bonita.
