| Tanis y bebé recién bañaditos |
Esta semana, apenas es miércoles y he comido tres, es decir, he consumido helado al ritmo de uno por día, cifra bastante decente si se compara con las veces que voy al baño o las veces que como.
Tal vez si contara las calorías y esas cosas estaría alarmada o muy confiada, la verdad es que no las cuento y con lo único que me mido es con el pan y eso a veces.
Ustedes dirán 'qué madre tan descuidada', yo digo que poca madre eso de no poder comer pan cada que se me antoja. Tal vez inconscientemente cambie el pan por los helados, quién sabe.
La verdad no importa qué tan urgente sea pararme en una heladería y a mordiscos comerme el helado. La verdad tampoco importa el pan, ni los 10 kilos que con apenas cinco meses y medio ya tengo arriba. Ni los pies y manos hinchadas, ni el dolor de los calambres.
Tal vez sólo escribo de estas cosas tan banales para tranquilizarme, para tratar de conservar la calma porque resulta que bebé se mueve más que nunca, responde a la voz de su papá, protesta si me volteo en la cama de forma brusca, es decir, está más y más presente.
Ya sólo falta poquito más de tres meses y estará con nosotros, dejen eso de lado que ya me las arreglaré para bañarlo, no, lo que realmente me tiene tan así, es el parto.
Y si no aguanto, y si me rajo y si, y si... tantos supuestos me tienen con la cabeza de gallina y el corazón de melón se me altera. ¿Prepararme? Claro que me estoy preparando, leo, observo, pregunto, pero no puedo evitar notar la cara de desconsuelo que ponen muchas mujeres a las que les he dicho 'elegí tener parto natural'.
Su cara es de 'pobrecita'. Su pregunta: '¿estás segura?' Su consejo es dejarme sin consejo. Entonces, para qué opinan, para qué. Sólo me asustan e incrementan mis temores. Porque debo aceptar que me da miedo el parto y cuando lo escribo me siento aliviada sólo por el hecho de saber que me estoy diciendo la verdad.
Me he dado permiso de sentir esto porque sé que en el mero momento ni la duda, ni el miedo deben controlarme, entonces les doy chance ahorita, como parte de mi preparación interna para luego dejarlos ir.
Sé que podré, han podido tantas, por qué tendría que ser la excepción, cuando comience la siguiente semana me lo diré todos los días, ahora todavía puedo temer junto a mi helado de chocolate y fresa.
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